LA SOCIEDAD CIVIL, SU RESPONSABILIDAD POLÍTICA I y II

por Marie Louise Martin Aerts y Sofia Laferrére durante una reciente conferencia del Club del Progreso

LA SOCIEDAD CIVIL, SU RESPONSABILIDAD POLÍTICA I

“Nadie es la patria, pero todos los somos.

Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,

Ese límpido fuego misterioso.” JL Borges

Resumen de los puntos principales de la charla. Marie Louise Martin Aerts.

La Sociedad Civil. A qué nos referimos?: a los ciudadanos del país, organizados para alcanzar fines que hacen al bien común. Su responsabilidad política: hablamos de las políticas públicas y los pasos para cumplir objetivos en las múltiples áreas que conforman una sociedad en constante evolución, aprendizaje y modernización. Al control que deben realizar esos ciudadanos para que se respeten las normas y la convivencia en paz, cuya fuente es la Constitución Nacional.

El hombre ha progresado por tres “creaciones” fundamentales. La palabra, para poder explicarse a sí mismo y para comunicarse – las herramientas, la pala o la rueda, y luego la tecnología en constante avance. Imprenta, internet, redes sociales, robótica… – la tribu: el yo pasa a ser nosotros, todos tenemos un rol en la sociedad.

Una historia que ejemplifica este desarrollo y el ir reconociendo y asumiendo responsabilidad y una misión que guía y lleva a la acción puede verse en el ejemplo de la Fundación Americana para la Educación FUNDAEDU (ejemplo que conoce bien la expositora).

La Fundación comenzó con un programa dedicado a promover la Lengua castellana de América, con exámenes y certificados de nivel, CAL, similares a los de Cambridge o Michigan. La Central en Buenos Aires, pero con posibilidad de participación de los países de habla castellana. (Declarado de interés nacional 1993).

La palabra para poder pensar, analizar, crecer, crear, lleva a la necesidad de profundizar la educación y la Fundación diseña y apoya programas que hacen a la cultura en valores.

La educación cívica , hacer Patria, hacer la Patria, es una actitud consciente. Y es el segundo paso de FUNDAEDU. Se trabaja en equipo con otras organizaciones y con el Estado para potenciar el alcance de la motivación y los resultados en todo el país.

Reconociendo que una buena persona hace a un buen ciudadano se concentra en años electorales a acciones concretas de capacitación para el voto. La reflexión, el análisis crítico necesario, el antes de una elección, el honor de ser Autoridad de Mesa, y la responsabilidad de ser fiscal. El programa Cuidá tu voto produce manuales, folletería impresa y digitalizada en plataformas y redes muy activas, y capacitaciones en colegios, Voto Joven, y comunidades. Se traducen las guías a idiomas aborígenes (wichí y qom). Se enfatiza el control de gestión a los gobernantes elegidos.

¿Por qué se necesita el voto responsable del ciudadano? Para asegurar la elección de los mejores y el posterior control de los gobernantes, para que respeten y garanticen las libertades, la transparencia, el acceso a la información y la apertura a los ciudadanos con sus saberes. Y se diseña el programa Chau indiferencia. Conocer la CN , que no es un gran libro en un estante, sino las normas para la convivencia en paz y que nos llevan al desarrollo. Es un objetivo siempre actual. Los libros de cuentos en primaria y la introducción del debate a nivel secundario son acciones muy eficaces.

En 2014 se elabora un documento, Coincidencias Esenciales, que reúne las pautas, aún vigentes, que se repiten en declaraciones de cinco grandes conjuntos de organizaciones que representan un amplio abanico de ciudadanos : Club Político Argentino – Mesa Cívica de la S.Civil ( Foro y Confederación del Sector Social, Diálogo Ciudadano, FUNDAEDU) – Inicia- Foro de Convergencia Empresarial- Foro de Habitantes a Ciudadanos. Están dirigidas a la SC pero también a los gobiernos y a los partidos políticos. Son la base sobre las cuales desarrollar acciones privadas y públicas. Se centran en Estabilidad y desarrollo democrático – Desarrollo económico- Pobreza- Salud- Seguridad y Justicia. Para actuar con este rumbo compartido que reconoce la responsabilidad de ser parte de la solución por ser parte del problema , con la modestia de aprender de los errores y fracasos, se declara estar dispuestos a colaborar. Es un paso muy importante para sociedad civil.

En la actualidad la actuación de FUNDAEDU, siguiendo su desarrollo, en el ejemplo propuesto, se centra en los programas cívicos y en la concientización ciudadana sobre la modalidad de gestión Gobierno Abierto. Es una profundización de la democracia. Posibilita una participación activa de la Sociedad civil. Esta no sólo incide sino co-construye las políticas públicas. Se recalca que el compromiso nacional con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenido de las Naciones Unidas, es la guía y plataforma para las acciones de la Sociedad civil, posibilitando su cumplimiento en beneficio de todos.

Al cierre de la charla la expositora leyó la oda de JL Borges Nadie es la Patria, que emocionó a la concurrencia. Luego se abrió un debate con muy interesantes aportes de los socios presentes.

Por Marie Louise Martin Aerts

LA SOCIEDAD CIVIL, SU RESPONSABILIDAD POLÍTICA I

Decía Thomas Paine que “aquellos que aspiran a recoger las bendiciones de la libertad deben soportar las fatigas de sostenerla”. Por eso el rol de la sociedad en una democracia republicana es cada vez más importante, ya sea en la política activa o en la participación cívica por fuera de los partidos políticos.

Una sociedad que hoy desecha las encerronas ideológicas o los dogmatismos e incursiona en la realidad, debe sin embargo saber que sólo podrá influir en esa realidad para mejorarla, si se involucra de alguna manera en los cambios que reclama. Tarea no sencilla ya que en el amplio espectro social actual, hay que admitir que ya no hay sectores que uno pueda ignorar, porque cada uno influye de una u otra manera en el conjunto de la sociedad. Se podrá decir que es una obviedad, pero a veces las obviedades son las que más se olvidan o las que menos se tienen en cuenta.

Estos días post PASO, cuando podría parecer que muchos de nuestros proyectos o idealizaciones se pueden esfumar de golpe, algunos se preguntaron con cierta ansiedad: “¿Qué pasó? ¿Por qué llegamos a esto?” Buscando respuestas, podríamos caer en la visión de esa imagen del mito de la caverna, donde sujetos atados, sólo podían ver las figuras que se proyectaban en el fondo, por lo que estaba impedidos de ver lo que sucedía a su alrededor. Entre nosotros quizás sucedió algo similar: muchos veían pasar sólo las imágenes que se les proyectaban y no pudieron ver y comprender la preocupante realidad: estaban también como atados, pero por la indiferencia, los egoísmos, la incomprensión o vaya a saber por qué. Quizás sea un exceso suponer que muchas de las cosas que pasan, obedecen sólo en parte a la existencia de un sector social influyente, que podríamos calificar como integrante de una sociedad quieta, que no hace olas ni se quiere comprometer, una sociedad conformista con facilidad para ir adaptándose a los cambios, cualesquiera que sean, en la medida en que sus intereses puedan quedar a salvo y buscando dejar de lado las consecuencias que a la larga inevitablemente desencadenan. Sin duda, acá entra también en juego otro sector de la población, representado por las personas y grupos familiares afectados por situaciones de gran vulnerabilidad, que ya se han acostumbrado a reclamar prestaciones sociales sin límites y sin contrapartidas, lo que va conformando a lo largo del tiempo una cultura difícil de erradicar y de muy negativas consecuencias generacionales.

Pienso que durante mucho tiempo, en general se ha confiado en el Estado, o se lo ha aceptado casi por comodidad, como el máximo actor social y político con capacidad para resolver casi todas las situaciones.

Felizmente ante un cambio de época que debe ir adaptándose a una dinámica acelerada, hoy estamos ante opciones más movilizadoras para interpretar y actuar sobre los hechos y las circunstancias que conforman nuestra realidad social, tanto en los ámbitos de la pobreza y sus derivaciones, como en la educación, la ciencia, la tecnología, la salud y por qué no en la política. Estamos ante un nuevo paradigma de desarrollo humano, que es lo que más nos motiva en estos momentos. Estamos viendo que entre los gobiernos por un lado y los ciudadanos por el otro, se ha abierto una instancia que reclama transformaciones que no pueden esperar, ante actitudes políticas encasilladas en opuestos irreconciliables, que han demostrado fracasar en la resolución de problemas.

Se ha comprobado además, que las viejas tácticas políticas de recolección de votos, los enfrentamientos estériles y los que a veces se buscan con movilizaciones de “miedo”, impiden trabajar o consolidar soluciones integradoras que van más allá de un período de gobierno. La estabilidad necesaria para el progreso, requiere de procesos largos y sostenidos en el tiempo y no puede quedar interrumpida por la inestabilidad política cambiante y desintegradora.

Por eso la modalidad de Gobierno Abierto que está irrumpiendo con fuerza en el escenario nacional – gracias a este gobierno – y que involucra directamente a la sociedad civil, comienza de alguna manera a interpretar los cambios sobre los que hay que trabajar para favorecer el desarrollo humano, mediante mecanismos que permiten implementar acciones eficaces entre el Estado y la sociedad civil, en procesos de verdadera incidencia colaborativa, que buscan alcanzar soluciones en mayor escala indispensables para medir la efectividad de los resultados. Muchos ya están en marcha y han demostrado su eficacia, en un marco donde se destaca la transparencia y los datos abiertos( Open Data).

Paralelamente, es una realidad innegable que servicios prioritarios como la provisión de agua potable y cloacas, las rutas, el asfalto y obras de ingeniería de todo tipo, que mejoran la calidad de vida, no resuelven por sí solas el aislacionismo, la falta de socialización cultural o el drama de la drogadicción y sus consecuencias, fácilmente detectables en poblaciones grandes y chicas. Es allí justamente donde la acción solidaria de la sociedad civil puede mejor colaborar – y lo hace de hecho – con un protagonismo que va asociado naturalmente a una mayor cercanía humana y cultural con esos grupos sociales.

Por otro lado, en un escenario político e histórico donde cambia tanto la literalidad de las palabras, hablar de liberalismo o populismo, capitalismo salvaje y otros títulos, ha dejado de tener utilidad para buscar la llegada a soluciones o ubicar las opciones políticas. La mayoría sabe que el desarrollo no tiene respuestas teóricas inamovibles y que las soluciones van atadas a una apertura de mentes y al aporte de todos los sectores en consonancia con aportes de gestión pública. Hay cambios que se mueven dentro de una permanente estrategia de adaptación, no sólo a variables económicas o políticas, sino a situaciones como las que a veces no se ha sabido prever o las catástrofes naturales.

Debemos destacar asimismo, que surge naturalmente la necesidad de abrir estos espacios más allá de las fronteras en un mundo tan interconectado, especialmente con nuestros vecinos de América del Sur en acciones conjuntas y solidarias. No me estoy olvidando de la problemática de las poblaciones indígenas, en especial los de las fronteras de nuestro Norte argentino, donde la Fundación Americana para la Educación ha llegado con información electoral, respetando el idioma y las costumbres de comunidades Wichi y Qom.

Simplemente, quiero llegar a la conclusión de que para interpretar positivamente a las sociedades modernas, es fundamental que la sociedad civil se involucre en la búsqueda de las innovaciones que hoy se nos están reclamando para lograr resultados equilibrados en las políticas de desarrollo humano y equidad, ya que la complejidad de los temas obligan a no recaer sólo en los sectores políticos y gubernamentales.

Y asimismo destacar que como resultado de duras experiencias nacionales e internacionales, tampoco debemos dejar de lado la importancia de construir una ciudadanía formada en los principios inalterables ya establecidos desde el siglo 19 en nuestra Constitución Nacional, una ciudadanía dispuesta a aplicarlos y defenderlos con verdadera convicción republicana y democrática.

Como integrantes del sector de Organizaciones no Gubernamentales, buscamos aproximarnos a la realidad de las personas en la familia, en el trabajo y en la sociedad y a interpretar los desafíos de un mundo de cambios vertiginosos como los que nunca debió enfrentar la humanidad.

Por Sofia Laferrére

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